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Eurovisión como un fenómeno de masas

Que Eurovisión sea haya convertido en un fenómeno de masas actualmente es algo más que comprensible si tenemos en cuenta la importancia y las fuerzas que han adquirido las diferentes redes sociales. De forma no oficial, gracias a las redes sociales como Facebook o Twitter podemos observar la fuerza y el privilegio que se le está otorgando al Festival de Eurovisión, aunque simultáneamente, de estas mismas redes sociales salga una vertiente negativa que permite la crítica desde cualquier punto de vista.

Pero esto nos lleva a plantearnos la posibilidad de si, antes de la existencia de las redes sociales, el festival de Eurovisión era un fenómeno de masas. En este sentido tenemos dos caminos a seguir para analizar este fenómeno: por un lado, los datos de audiencia y, por otro lado, el éxito de las canciones que han participado en el certamen.

Si seguimos el camino de la audiencia, debemos saber con qué problemas nos encontramos. El primero de estos problemas es que los datos de audiencia que tenemos registrados en share comienzan hacia 1992, a pesar de que éste comenzó a usarse en 1989. Sin embargo, si existen datos de algunos años anteriores, aunque no de todos, pero son datos que no son 100% fiables, pero sí son orientativos.

En el otro sentido, si tomamos la línea de estudio de la lista de éxitos procedentes de Eurovisión lo tenemos mucho más sencillo. Pero, en este aspecto, debemos saber que es una línea que puede ser mucho más crítica al no ser tan objetiva como la anterior. A pesar de ello, no debemos pasar por alto que el triunfo de un éxito, sea procedente del festival de Eurovisión o no, o ya sea en cine, en pintura, etc. Los éxitos nos muestran lo que una sociedad consume, lo que en un momento determinado de la historia ha sido imperante. Por ejemplo, cuando se estudian los totalitarismos en historia, no se debe dejar pasar por alto el éxito del swim, del expresionismo en pintura, etc. Por tanto, los éxitos es una forma indirecta de ver el consumo social de una sociedad.

Con este bagaje previo, para analizar el festival de Eurovisión como un fenómeno de masas vamos a tomar ambos caminos. Por un lado, y principalmente, vamos a tomar la vía del análisis de la lista de éxitos, pero, simultáneamente y en función a los datos que tenemos, introduciremos también lo relativo a la audiencia.

Sobre los primeros años del festival, desde 1956 hasta 1960, realmente podemos decir bien poco; y no porque no los conozcamos, sino porque los éxitos en el momento son más que escasos. De hecho, en esta primera etapa solamente podemos hablar de un gran éxito internacional que es el tema Nel blu dipinto di blu, interpretada por Domenico Modugno que representaba a Italia en 1958 y que ha conseguido vender 22 millones de copias. Curiosamente no es una canción ganadora, sino que consiguió alcanzar el tercer puesto en la clasificación. El tema logró ser número uno durante tres semanas en Estados Unidos, se mantuvo diez semanas entre los diez mejores y recibió el Grammy a la canción del año (su interprete recibiría otros dos por su interpretación vocal y por el disco de aquel año). Es sin duda la canción más vendida y versionada de Eurovisión por artistas como Pavarotti, Frank Sinatra o Andrea Boccelli. En estos primeros años, sobre la audiencia no tenemos datos, pero se estima que no debía ser mucha ya que en Alemania solamente un 5% de los hogares tenían televisión.

Los años sesenta serían la consagración de Eurovisión como fenómeno social y de masas, un fenómeno que se extenderá hasta finales de los años setenta. Si de los años cincuenta solo podríamos resaltar la canción conocida como Volare, aunque no sea el título original, en los sesenta si podemos resaltar numerosos éxitos que llegaron a mantenerse entre los más vendidos.

En 1961 se produce la primera participación de España y, sin lugar a duda, la canción que nos representó, Estando Contigo, se convirtió en todo un éxito en nuestro país. A pesar de ello, tenemos que señalar que no es su cantante original quien la convierte en el éxito, sino que será Marisol, la “niña prodigio”, quién lleva a lo más alto este tema. Por otro lado, el tema Are you sure?, de Reino Unido, se convirtió en un éxito europeo con más de un millón de copias; y el tema italiano Al di la se situó entre los diez más vendidos de Estados Unidos. Ninguno de estos tres temas citados se alzó con el triunfo en Cannes.

Tres años más tarde, en 1964, se considera que nace la época dorada del festival, y es que, ciertamente, a partir de aquí los éxitos se disparan. En este caso sería la primera vez que realmente un ganador de Eurovisión convierte su tema en un éxito internacional ya que, el ganador de 1960 también convirtió su tema en un hit, pero en ese caso quedó limitado a las fronteras europeas. La ganadora de 1964 fue Gigliola Cinquetti con el tema Non ho L’eta, conocido en España como No tenga edad. Además, este es el primer festival de que tenemos datos de audiencia, pues se calcula que más de cincuenta millones de espectadores siguieron el certamen.

En 1965 encontramos otras de esas canciones ganadoras que se convierten en un hit. Luxemburgo, de la mano de France Gall y el tema Poupée de cire, poupée de son se alzaron con el triunfo en Eurovisión y en las listas de éxitos de Europa, América e incluso de Japón. En cuanto a la audiencia, aunque no tenemos la cifra exacta, sabemos que aumentó ya que la red Intervisión, la red de la Europa del Este, retransmitió el certamen.

Dos años más tarde se produjo la victoria de otro de los grandes éxitos del certamen, Puppet on a string, es decir, Marionetas en la cuerda, interpretada por la británica Sandie Shaw. El tema fue un rotundo éxito y logró mantenerse durante ocho semanas en el número uno de las listas españolas.

En 1968 se produce la primera victoria española. Massiel y el tema La, la, la se traen el premio a España, consiguiendo ser número uno en nuestro país durante semanas, pero, como ya hemos visto en otras ocasiones, no siempre el triunfo te da el éxito. El verdadero éxito se lo llevo Reino Unido con el tema Congratulations, interpretado por Cliff Richard, siendo otro de los más versionados de la historia de Eurovisión. El festival fue visto por doscientos millones de espectadores, siendo el primer certamen transmitido en color y en el Norte de África

Por último, para cerrar la etapa de los años sesenta, Lulu con Boom bang a bang y Frida Bocarra con Un jour un enfant,  fueron las que se llevaron, junto a Holanda, el triunfo del festival, pero solamente la inglesa y la francesa serían las que conseguirían el mayor éxito internacional. En 1969 no debemos olvidar señalar que el festival consiguió mantener la audiencia anterior e incluso incrementarla pues, por primera vez, el festival se emitía en algunos países latinoamericanos.

En los años setenta comienza a producirse una breve decadencia de los éxitos de Eurovisión a nivel mundial, aunque no es una caída rotunda. El primer éxito será en 1972, cuando Vicky Leandros, representante de Luxemburgo, con el tema Après toi, se abra las puertas de los diferentes países europeos.

En 1973, no será el tema ganador el que tenga el mayor éxito, sino que será el tema de  España, medalla de plata en aquel año, Eres tú, de Juan Carlos Calderón e interpretado por Mocedades, quién consiguió situarse entre los cinco primeros de las listas de Estados Unidos, vender más de un millón de copias y que su canción fuera interpretada por diferentes solistas. Por ejemplo, aquí tenemos una versión de 2011 en Korea.

A partir de 1974 se produce un hecho que revoluciona y cambia todo el certamen europeo. Este hecho es la victoria de Suecia con el grupo ABBA y la canción Waterloo. Este triunfo supone el mayor logro musical y comercial en la historia de Eurovisión, y, víctima de ello son las éxitos que Eurovisión cosecha en los siguientes años: Ding a dong (Holanda 1975), Save your kisses for me (Reino Unido 1976) o Diggi – Loo Diggi – Ley (Suecia 1984).

Para cerrar los años setenta tenemos que hacer una mención especial a Israel, quién debutando en 1973, a los cinco años consigue su primera victoria, y seguidamente, un año después, consigue la segunda, convirtiéndose ambas canciones en grandes éxitos que incluso, el primero de ellos, llega a nuestros días. El primer tema con el que venció se titula A ba ni bi, tema que aún sigue sonando en España en las bodas y celebraciones,  y el segundo tema, que cierra esta década, es Hallelujah.

El fin de la década de los setenta abre, lo que podría llamarse, “La travesía del desierto” (término que utiliza Jose Ramón Pardo), pues los años ochenta y los noventa son los años en los que muchos decían que se acercaba el fin del festival de Eurovisión, pues comenzaba a perder su esencia y mandar unas canciones procedente todas del mismo molde. De hecho, como se recoge en la obra Eurovisión: un fenómeno paranomal, era normal leer en la prensa frases como esta: “Dinosaurio, festival anquilosado que agoniza, la vieja Europa contra la modernidad, lo hortera frente a la calidad”

De hecho, podríamos decir que los años ochenta es la etapa en la que grandes artistas toman fama y nombre, aunque su paso por Eurovisión no sea tan recordado. Así pues, este es el caso del irlandés Johnny Logan, de la griega Anna Vissi, de la sueca Carola, las españolas Remedios Amaya y Paloma San Basilio, de los italianos Al Bano y Romina Power, la belga Sandra Kim o la canadiense francófona Céline Dion.

En cambio, los años noventa si darán canciones más exitosas, pero si las comparamos con las de los años anteriores, no fueron ni son tan recordadas. En este sentido podemos señalar los temas españoles Bandido, de Azúcar Moreno, y Bailar pegados de Sergio Dalma, el tema noruego llamado Nocturne, el tema irlandés The Voice y el tema croata Maria Magdalena. Pero, si algún tema representa la década de los noventa ese es el interpretado por la israelí Dana International que llevaba por título Diva.

Para concluir, en el siglo XXI, como ya hemos comentado, no cabe duda de que el festival de Eurovisión se haya convertido en todo un fenómeno de masas, y así lo revelan los datos de audiencia. Los datos de audiencia recogen como el festival es visto por más de 100 millones de personas cada año, llegando casi a los 200 millones.

En el siglo XXI, tampoco han sido muchos los éxitos que han traspasado la frontera europea. Sí es cierto que muchos temas han estado en las listas de éxitos de los países vecinos o de los europeos, pero pocos son los que han salido de la frontera europea. En este sentido podemos destacar el tema Satellite de Lena, Euphoria de Loreen, que ha vendido más de dos millones de copias; el tema español Quédate conmigo, interpretado en muchos países; la canción Glorious de Cascada, que ha estado en las listas de éxitos de muchos países. En menor medida también entraría My number one de Helena Paparizou, que se situó en la posición 8 en Estados Unidos, pero en cambio, llegó a menos países.

Sí es cierto que de este 2014 podríamos señalar también al tema holandés, Calm after the storm, que ha conseguido ser número uno en las listas de ventas de diversos países europeos, tanto de iTunes como de radios nacionales (por ejemplo, se situó entre los más escuchados en la radio Canal Fiesta).

El festival de Copenhague ha conseguido ser totalmente un fenómeno de masas, y no por la audiencia adquirida, sino porque ha hecho que el festival se sociabilice y llegue a la gente. En este sentido, la expresión que hemos de destacar es como se han creado diferentes muñecas de algunas cantantes que han pasado por el festival. Conchita Würst (qué también ha conseguido que hagan una mortadela con su cara), Sanna Nielsen, Suzy y Emma Marrone tienen ya su propia muñeca de su paso por el certamen.

En conclusión, debemos sentirnos más que orgullosos del Festival de Eurovisión y de lo que estamos consiguiendo con las nuevas redes sociales, pues el festival llega a un mayor número de personas, y como venimos diciendo, se ve reflejado en la audiencia. Este 2014, el festival ha sido seguido por 195 millones de personas en todo el mundo, alcanzando su mayor número de espectadores de los últimos años. Estos son los datos de los últimos años.

Juan Calandria

Juan Calandria
Juan Calandria
Historiador. Eurofan desde 2001. Me gusta combinar la pasión por el festival con la historia. Una artista: Shiri Maimon Representante español: Pastora Soler.

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